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jueves, 14 de febrero de 2013




EROTISMO PURO



JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ S.


En la penumbra lunar, alborotado, se desliza en busca de sexo, no le importa con quién, sólo busca a alguien predispuesto... y de pronto, la atracción es animal, sin preámbulos se unen fundiéndose entre si, retorciéndose lo excita con el roce de su pene; no pierden un segundo, continúan frotando sus cuerpos embarrándose con sus viscosos fluidos corporales en una orgía de sensaciones, penetrándolo durante horas —así es su naturaleza— para luego, poco a poco depositar su esperma y extraer su enorme lanceta.
   Cada uno se retira por su cuenta, el que fungió como macho, sin responsabilidad alguna; el otro, iniciando un proceso de gestación que lo llevará a depositar los huevecillos de donde eclosionarán nuevos babosos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

RAZÓN HUMANITARIA


Por: José Luis Hernández S.

Silencio, ¡silencio!, que hay una historia que contar, todos recordarán el viejo cuento del gato de los pies de trapo... ¡Sí!, ese que terminaba diciendo, “quieres que te lo cuente otra vez” y que daba el pie para repetir cual disco rayado la misma bobera, hasta que, el hastío de los niños le ponía fin al asunto... Pero, ustedes dirán que, ¿qué tiene que ver este tonto relato infantil, con la historia por contar?... Pues les haré notar que, si narramos los sucesos que vive cualquier espécimen humano –salvo contadísimas excepciones, entre las que, seguramente estarán ustedes- escucharemos como se la vive haciendo una sarta de pendejadas que, generalmente lo conducirán a una crisis y en un afán de salvar la situación, con toda rapidez, dará un giro de 180 grados a su vida, sólo que, la inercia, se la girará hasta los 360 grados, dejándolo en el mismo camino donde cometerá un rosario similar de estupideces; únicamente que, aunque nos fastidiemos de escuchar tan trilladas historias, no hay poder humano que pueda ponerle fin y, tan sólo, es el Divino quién podrá sacarlo de su vida de mentecato... Sin embargo, si tomamos en cuenta que desde hace unos doce mil años, siglos mas, siglos menos, el humano ha registrado sus necedades, qué podría contarles que no se hubiese dicho antes... ¡Claro está!, hay una historia que contar, pero como no los quiero aburrir con el cuento de nunca acabar de algún zopenco, mejor aquí la dejamos.

martes, 28 de agosto de 2012

UN FINAL DIGNO


Por: Yudiel Pérez

Proporcional al aumento en la expectativa de vida, crece en nuestra sociedad la población de viejos.
En la actualidad esto es un problema ya sea que se trate de viejos pensionados, activos o millonarios.
Los pensionados (ya sea por las instituciones o por la familia), por la carga económica que representan, especialmente los inválidos; los activos, porque están ocupando en la planta productiva el lugar que le correspondería a un joven y los millonarios, porque están retrasando la entrega de la codiciada herencia.
Es de esperar que en un futuro no suficientemente lejano esta población creciente adquiera categoría de plaga. Es por lo tanto necesario comenzar a pensar seriamente en su exterminio, o al menos, en el control de su población dentro de límites manejables.
Los métodos tradicionales de control de plaga quedan descartados, porque, además de ser burdos y propios de mentes inferiores como las de los nazis,
es de esperar que, si las cosas salen bien, les sean aplicados esos mismos métodos a aquellos que los aplican, por tal motivo, los métodos de control deberán ser sutiles, aunque se sacrifique un tanto de la efectividad.
Al viejo, no le queda más remedio que aceptar la muerte como algo inevitable y no se opondría a acortar el final de esa última etapa de la vida si se hace de una forma emocionante y divertida, o cuando menos, digna.
Un plan de exterminio fino, disfrazado de prestación social, sería bien aceptado por todos, incluyendo los viejos. Por ejemplo, ofertas generosas, difíciles de rechazar aunque se sepa el objetivo, para que la gente mayor practique actividades peligrosas sin arriesgar la vida de otras personas (el automovilismo queda descartado). Pero esto solo sería aplicable en viejos relativamente sanos, por lo cual, paradójicamente, la salud del viejo sería un factor importante para su eliminación.
Lo que absolutamente nadie quiere, es la invalidez. Un inválido, es una carga para la sociedad y para sí mismo y a diferencia del viejo sano, no se puede siquiera pensar en su eliminación sin degradar la calidad humana de la sociedad.
Por tal motivo, es aceptable en una sociedad práctica, pero que no pierde el respeto por si misma, el buscar la muerte del anciano (hay ciertas actitudes de la sociedad que parecen concordar con esa idea), pero evitar su invalidez.
Por tal motivo, la orientación apropiada al servicio de salud para el viejo, debería enfocarse en mantenerlo apto para que pueda practicar deportes peligrosos como alpinismo, ciclismo o excursionismo  y evitar en todo lo posible enfermedades invalidantes, como artritis, glaucoma, derrame cerebral, etc..
Esta actitud para con el viejo no es necesariamente cara y seguramente la iniciativa privada contribuiría gustosa, proporcionando infraestructura y equipo para llevar a cabo tan noble fin y cada infarto o accidente mortal compensaría con creces su inversión.
Sí, eliminar al viejo, pero no con oprobio y descalificación que es como lo hacen en la actualidad tanto las empresas públicas como las privadas, ocasionando en el viejo depresiones que lo conducen a la enfermedad, a la invalidez y en consecuencia a un rechazo mayor por parte de la sociedad; sino con el fomento de actividades que les permitan vivir y morir dignamente y con aceptación.
Tomando en cuenta lo anterior, la sociedad debe proporcionar al viejo salud y diversión para evitarle una larga, degradante y costosa agonía.

viernes, 18 de mayo de 2012

ENSOÑACIÓN DE VERANIEGA NOCHE

                                                        Por: José Luis Hernández Sánchez



De una vieja de jovial aspecto, en animosa tertulia de arpías se comentó : que a imberbes engatusaba y, que para mantener su frescura, los engullía. Sin embargo, no es la totalidad de las piadosas que así piensan, pues, el resto de viperinas --todas estas, damas versadas en el arte del mejor entender-- tienen la científica teoría : de que la bruja, de menos cien años tiene. Conclusión que obtuvieron, según dicen, del gran costal de mañas que a cuestas lleva, pues, por lo menos, este periodo se requiere , para que en forma exhaustiva , tal cantidad se pueda juntar. ¡Y aún más!, mencionan que aquello donde clavan los villanos sus saltones ojos , no son prominentes nalgas , sino una joroba caída . ¡Si¡, probablemente desplazada por el pesado costal . ¡Y no solo eso¡, sino que ya sin la protección de la giba , el costal se le ha hundido en el lomo ; provocándole un abultamiento en el pecho ; en el que ilusos ven, vastos cántaros de miel , sin dar cuenta de que en realidad , se trata de simples jarritos tequileros .

Y mírenme ustedes aquí , como todo un masoquista engatusado , no entiendo 
como puedo disfrutar al acariciar esa horrible y firme joroba , ni como puedo con deleite diario , beber dulzura en semejantes jarritillos , mientras pacientemente, espero ser devorado.

jueves, 12 de abril de 2012

MIRIAM




JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ S.
Después de cuatrocientos años, cada vez que su terror era superado por la necesidad de saber hasta donde podía llegar, se atrevía, a pesar de la resistencia inaudita de su mano, a abrir la puerta de su ropero, para de reojo, sin poder hacerlo de manera directa, mirar su imagen reflejada en ese antiguo espejo que ha mantenido escondido prácticamente durante todo este tiempo, y como solía suceder en ocasiones anteriores, al observar el incremento de esos múltiples pliegues entre las arrugas y la degradación de los perfiles donde ya no es posible, por falta de espacio, que se formen más rugosidades y con el pánico exacerbado, quedar prácticamente sin poder razonar ni dormir en un par de meses. En esa ocasión, el golpe fue contundente, pues al momento de ir cerrando la puerta, percibió el nauseabundo olor de la carroña.
    Cuando al fin pudo controlarse, se dio cuenta de que irremediablemente su final estaba próximo. Con una tristeza que se le impregnaba hasta en los huesos; observó: que desde la bruma en su cabeza se despejaba el antiguo tianguis del Chopo, cuando curioseando entre puestos, de uno de ellos, atrajo su atención un espejo enmarcado con aromática madera, labrada con maestría y repujada con oro. Cuál fue su asombro y desconfianza cuando la, un tanto lúgubre, pero hermosa pareja dark, poseedora del espejo, se lo ofrecía sin pedir nada a cambio, mas, al notar su suspicacia, le dijeron que no se trataba de engañarla, que el espejo era obra de un artista del inframundo y que tenía la cualidad de que cuando su nuevo poseedor mirara su imagen reflejada por primera vez, esta, en la nueva dueña, se conservaría inmutable en el transcurso del tiempo y, a partir de ese momento, el espejo asimilaría el deterioro ocasionado por la vejez, de modo que cada vez que se observara en el espejo, vería la realidad y podría transitar sin sufrir deteriro alguno, hasta que este, saturara el espejo y entonces se corrompería la imagen, para que después, en forma acelerada, se diera la descomposición de su dueño, quedando tan sólo, una sanguaza viscosa  y mal oliente. De este proceso, a cambio, la pareja dark se revitalizaría con el terror generado por la imagen del espejo. 
    Como buena agnóstica, no pudo dar crédito a semejante cuento y colocó el espejo cerca de la entrada de su casa, donde podía mirarse al entrar y salir. Era su orgullo, una verdadera obra de arte que presumía a cuanta visita llegaba y su historia, en la plática, siempre estaba presente.
     Pasados algunos años, empezó a parecerle que su reflejo no se miraba cabalmente como en el resto de los espejos de la casa, colocó uno de ellos junto al de la entrada y comparó las imágenes, no logró definir las diferencias, sin embargo, no pudo borrar la sensación de que había discrepancias. Fueron varios días de múltiples observaciones para que pudiera encontrar tan sutiles diferencias, en el de la entrada, contó un dedo extra en la pata de gallo del ojo derecho. Enmudecida de terror, desprendió el espejo y lo escondió dentro del ropero. Aun incrédula, pensó, que si esto fuera cierto, en realidad, sería una bendición, y así lo fue, más o menos, durante los primeros cien años, salvo, la necesidad de cambiar periódicamente su domicilio y amistades. Lo hacía, cuando empezaba a escuchar determinados comentarios: Que si era pariente de Dorian Grey, que qué brujo la asistía, etc.
     Después de esta etapa feliz, empezó a consultar el espejo con cierta frecuencia, tratando de visualizar a través del deterioro de su imagen, el tiempo de que disponía antes de que el espejo se saturara; contabilizaba los espacios libres de arrugas y verrugas donde pudieran caber otras. Fue así como su terror, poco a poco crecía, hasta llegar al nivel actual.
     Analizando su inexorable desaparición, llegó a la conclusión de que: a pesar de la angustia que la había acompañado durante estos trescientos años, no todos los momentos fueron tristes, hubo adquisición de experiencia, amores, juventud, etc. El saldo es positivo. Nada es eterno y no estaba dispuesta a que las últimas gotas de su vida, se llenaran de terror y sirvieran de pasto a la parejita dark. Se sentó en posición de loto, fijo su pensamiento en un agradecimiento, surgido desde sus entrañas, por el don recibido y pronunció un gutural y muy grave ommm, convirtiéndose al instante, en una pequeña pila de ceniza blanca, que la suave brisa esparció. 
   
Diciembre de 2010

jueves, 15 de marzo de 2012

Si de capitales pecados se habla... de lengua, un buen plato.







Por: José Luis Hernández S.
(México)


... ¡Ah!, pero qué tenemos aquí, un moribundo, ¡Eh, señor! ¿Qué le sucedió? No me diga que se desbarrancó... Malo, malo... ¡Mire nada mas en que situación quedó! Creo que no tiene un sólo hueso sano y aunque ese precioso líquido rojo no lo veo derramado por aquí, me imagino que en su interior ha de estar en suculentos charcos, mmm... No sé si lo que le voy a decir le sirva de consuelo en este momento, pero ha de saber usted que antes de morir, me prestará un gran, gran servicio; hoy tendrá la suerte de ser mi proveedor de alim... ¡Doctor! Pero si es usted... ni más ni menos... Tal vez usted no me conoce, lo sé por su expresión y por que no se ha avocado a la tarea de buscarme, sin embargo, para su desgracia, yo lo conozco perfectamente... ¿Qué he hecho para merecer esta suerte? Encontrarlo aquí, agonizando. Voy a tener el placer de verlo morir. Me sentaré a esperar ese momento tan sublime que ni siquiera soñé y que ahora, en esta lunática penumbra, me extasiará el gran drama de sus gesticulaciones... Pero, ¡qué descuido!, «doctor» Yo aquí hablándole de mis sentimientos y no he tenido ni siquiera la delicadeza de saludarlo. ¡Buenas noches!, «doctor». ¿Tuvo usted un accidente? ¿Se siente muy mal?, «doctor». ¿Ya no puede ni hablar? ¡Qué barbaridad!... Se volvió viejo doctor. Cómo es posible que siendo usted una persona tan cuidadosa, tan metódica, se atreva a viajar de noche a través de mi territorio, siendo estos tenebrosos parajes tan agrestes que hasta los mismos lugareños les tienen reservas. Es muy atrevido, «doctor». ¡Que descuidado! Quién lo iba a pensar de usted, no trae sus crucifijos de oro, ni su ostia sagrada, ni siquiera sus aromáticas guirnaldas de flores de ajo... Sobrestimó su trabajo, «doctor»... ¡Qué no hubiera dado mi primo –si usted no lo hubiese destruido- por estar aquí!, a mi lado, disfrutando éste momento... ¡Oiga!, se me está ocurriendo algo muy gracioso, una verdadera ironía del destino, pero no debemos perder tiempo, ya que está próximo a morir... Tal vez podríamos efectuar una comunión de nuestras sangres y así, al terminar su vida, pasaría a engrosar nuestras filas, ¿lo puede imaginar? ¿No le parece simpático? Usted que nos ha perseguido sin descanso, con tenacidad y desprecio; usted que creía habernos exterminado; está ahora a un paso de convertirse en uno más de los nuestros... Pero doctor, por favor quite usted esa mirada de desesperación; en el lamentable estado en que se encuentra no le queda más remedio que resignarse y aceptar el futuro que le voy a brindar... Mmmm... ¿Brindarle yo un futuro? ¿Soportarlo toda la eternidad? ¡No!, sería como premiarlo, ¡no lo haré! Sin embargo, dejarlo morir así, sin nada más, no sería lo correcto, me quedaría con un mal sabor de boca, debo satisfacer adecuadamente mi sed de venganza... ¡Doctor!, voy a darle el trato que se merece y, por lo que más quiera, quite esa maldita mirada de borrego a medio morir que no hará que me conmueva. He de hacer que su breve agonía le parezca eterna, que pague por mi primo y mis congéneres... ¡Si!, por mi querido primo que estuvo a punto de brindarnos un mejor hábitat, un proyecto que le llevó siglos desarrollar y que en el momento de su inicio, de repente, aparece usted y lo arruina todo... ¡Si! Todo se echó a perder por su culpa… y por la estúpida arrogancia de mi primo que lo llevó a cometer el error de menospreciarlo; sin embargo, entérese de que todo su esfuerzo fue inútil, porque, sin la presencia del conde con su infantil cerebro que opacaba y entorpecía mis acciones y sin la intervención de usted -asunto que estamos por arreglar- no habrá ser sobre la Tierra capáz de enfrentarme con éxito; ocuparé el lugar que tenía mi primo, ya no seré un ente sin brillo, he de trascender a través del tiempo, estaré presente en el pensamiento de todos los mortales hasta la eternidad... Pero, volvamos a lo nuestro, «doctor», que su tiempo se acaba y en este momento en que está a merced de mi inclemencia, cada segundo que pasa, es uno que pierdo para el gozo de torturarlo. No desaprovecharé esta oportunidad que el destino me brinda en bandeja de plata. ¡He de hacerlo pedazos! ¡Sentirá mi crueldad en cada una de sus partículas! ¡Sufrirá horrores que ni siquiera es capaz de imaginar! He de lograr que suplique por su muerte. Toda mi ferocidad recaerá en su persona, volveré locos sus sentidos. ¡Sí, doctor Van Helsing! De ésta no lo salva ni siquiera un argumento de Stoker Abraham. ¡Le juro por Dios que... ¡Aaggggh!... Grgrr, r, r...

lunes, 12 de marzo de 2012

"EL GATO"


José Luis Hernández S.
México
     


     Desde donde se mira con la bruma que precede al olvido, recuerdo mi imagen, la de un tierno lleno de curiosidad asomándose ya sea al agujero de alguna rata del jardín, o sobre la barda, mirando el patio vecino. Cosa curiosa mi precoz coordinación de movimientos, mi increíble flexibilidad; cuan fácil me era subir y bajar sigiloso la barda de un sólo brinco, era casi inagotable; ¡ah!, pero después de la substanciosa comida que devoraba con avidez, ¡que modorra! Ratos en duermevela,  ratos en sueño profundo al calor del sol sobre el verde y fresco pasto, a veces de lado, a veces patas arriba; pero siempre alerta, guiando mi oído al origen del más mínimo murmullo. Y después, el perezoso despertar, el estirar mis extremidades, mi cuerpo, alargado al máximo, separando los huesos; para luego sentir un bienestar indescriptible al volver a su lugar. En ese momento me encontraba lleno de energía, sabiéndome capaz de comerme el mundo a mordidas.

     Cuantas veces  me decía mi madre: Gato, como tal, tu tienes siete vidas, pero por confiado, no te van a durar mucho, te corriges o será patas de cabra quien te va llevar. Y como buen gato, acostumbrado a hacer mi santa voluntad, oído sordo a sus sabios consejos.

     Y ahora, cuando huía veloz sobre una marquesina de los disparos que un incivilizado me hacía desde su ventana, tropecé con un asustado gato, haciéndome perder el equilibrio y caer al suelo con todos los huesos quebrados.

       Dicen que cuando alguien va a morir, pasa por su memoria toda su vida. En mi caso, sólo he podido recordar esos dos momentos, que fueron los dones que me dieron oficio y la sentencia que marcó mi destino.


sábado, 18 de febrero de 2012

SENCILLO, COMO LA O POR LO REDONDO.


Por: JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ S.
México.

        Años ha que se sentía triste, porque si bien no era el último lugar el que ocupaba, su posición no la consideraba envidiable, pues en el abecedario tiene el decimosexto lugar y, todavía peor, entre las vocales, el penúltimo. 


     La incomprensión que experimentaba por parte de los hombres la hizo rebelarse y solicitar un mejor lugar. Para fundamentar dicha solicitud, se puso a observar el uso cotidiano que se daba a sus compañeras y notó que, salvo contadas excepciones, tenían la misma utilidad; después se dedicó a mirar a su alrededor y encontró muchas cosas con formas similares a ella; se sintió importante, pues de los objetos estudiados, sólo en uno que otro apreció un pequeño parecido con algunas de sus compañeras; sin embargo, no conforme con esto, consultó en los libros del hombre y se dio cuenta de que a través de la historia, fueron siluetas iguales a la suya las que permitieron ese progreso del que tanto se jactan los humanos... ¡Que hubiese sido de estos sin la rueda para el transporte, sin la polea para aligerar la carga! y sin tantas otras cosas que no comprendía del todo; pero en las que, según miraba, intervenían objetos redondos, en grandes cantidades, dentro de complicadas maquinarias; supo que la partícula más pequeña hasta el momento conocida, el electrón, componente de toda la materia del universo, también tenía su contorno; se encontró hasta en los conceptos abstractos de las matemáticas, con el punto, que es adimensional.

      No podía estar más convencida de su superioridad, por lo que decidió ya no solicitar un mejor lugar, sino exigir el primer lugar; pero, al continuar analizando su problema, y tratando de entender el porqué de esta injusticia, se dio cuenta de que nunca ocuparía una mejor situación, puesto que el hombre, ni siquiera le había asignado el primer puesto al nombrar los objetos y útiles de perímetros circulares, e incluso, en algunos ni siquiera le asignó un lugar: cero, círculo, rueda, polea, anillo, aro, etcétera; era porque éste basa el éxito de su progreso en su inteligencia y, siendo el ser más arrogante del planeta, no permite que se socave su prestigio ante él mismo, aceptando la realidad de que sin ella, ¡malhaya de progreso que tendría!

domingo, 15 de enero de 2012

                                                                                                  
"Si está vivo quien te vio,
toda tu historia es mentira,
pues si no murió, te ignora,
y si murió no lo afirma."

  Quevedo.





JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ  S.

Hay imbéciles que no sólo dicen que soy feo, sino que soy horroroso. Y no entiendo que referencia puedan tener. Hablan por hablar. Por la mañana escuché a quien se atrevía a describirme como un gallo de cuatro patas, con plumas amarillas, alas espinudas y cola de serpiente... Y ese otro ¡si! el greñudo difamador, ese que por las orejas el pelo le enredó las neuronas y que de la lengua puras blasfemias le escurren... Mire... que decir que en la cola  tengo otra cabeza de gallo... ¡y no!, no es cierto... la cola si me la  puedo mirar. Pero no crea usted que soy un dejado, un cobarde; hice acopio de entereza, respiré profundo tres veces y con voz sugerente llamé la atención de estos pelafustanes y, con mi mirada, los fulminé... Sin embargo, la desazón con que desperté hoy, no la puedo mitigar, tengo que averiguar como soy, nunca me había preocupado el asunto, soy todo un gran mito, no puedo ser horripilante... bien recuerdo haber leído la descripción que un tal Plinio hacia de mi: pequeño rey; serpiente que en la cabeza tiene una mancha clara en forma de corona. También hay referencias respecto a mi estirpe, en algunos anales, se refiere que soy hijo de Medusa y, si esto es cierto, mas bien debo ser guapetón... Medusa, si se le pone una pañoleta en la cabeza, sería la envidia de cualquiera de las mujeres más hermosas en este mundo, así que, comprenda mi situación, estoy destinado a no conocerme nunca.
     Su interlocutor, ciego de nacimiento y conmovido, puesto que tenía el mismo sentimiento de zozobra por reconocer su imagen, le dijo: Míreme a los ojos y se conocerá.
     El buen ciego, al no escuchar más a su interlocutor, dedujo que realmente debía de estar bastante feito, puesto que, al simple hecho de ver su imagen reflejada en los lentes de vidrios obscuros, típicos en los invidentes, despavorido, del susto, habría huido.


Octubre de 2010.   

viernes, 2 de diciembre de 2011

MENTE DIABOLICA


Autor:Yudiel Pérez Espejo
Dibujo: Yudiel Pérez Garza


México





Inspirado por la luna y motivado por el sexo, Rramón cantaba, cuando un certero zapatazo le hizo desafinar y caer del tejado. Al pie del muro, Rrodrigo, Rrené y Rrigoberto contemplaban con pena los esfuerzos de Rramón por levantarse.

- Pobre Rramón, dijo Rrodrigo.

- Tan desamparado, dijo Rrené.

- Tan flaco y tan feo, dijo Rrigoberto.

Ante tanta manifestación de lástima, Rramón reaccionó con orgullo, se incorporó y les dijo:

- Así es la vida, pequeños, cuando tengan mi edad lo comprenderán y lo tomarán como un detalle más que le da sabor a la existencia.

- No Rramón, contestó Rrodrigo, nosotros nunca sufriremos como tú. Al ser pequeños y lindos, una dulce viejecita nos va a adoptar.

-Cuídense de las dulces viejecitas, les advirtió Rramón, -tienen la costumbre de cortar los órganos más nobles a los gatitos lindos para hacerlos sumisos y cretinos, los confinan en instalaciones asfixiantes y confortables y los destinan a saciar sus aberrantes instintos maternales por el resto de sus vidas.

Rrené le contestó apoyado por sus hermanos:

- El hambre y la envidia te hacen inventar terribles historias que sólo una mente infernal como la tuya puede imaginar. Y se marcharon indignados.

Rramón continuó con su vida bohemia, cantando a pesar del hambre y recibiendo por su arte a veces delicias, a veces zapatazos. Parrandeaba libremente por las noches y evitaba el día, porque el contacto con las masas humanas le recordaba la triste suerte de sus incrédulos amiguitos.